Los locos de las conspiraciones ya tienen otra más sobre la que hablar. Y bien
rápido que lo hacen. La apretada llegada de Michael Phelps y Milorad Cavic en las olimpiadas, en una prueba que supuso la séptima medalla de oro del americano, ha prendido la pólvora que tenían todos aquellos que no soportan el éxito del otros. El mejor ha sido el propio interesado, Cavic, diciendo que él está feliz y contento con su medalla de plata y que ...
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